jueves, 22 de septiembre de 2011

Batiburrillo vital

Así es como me he sentido esta noche de sueño matinal más bien tardío. Soñar que te llaman de unas antiguas prácticas para volver a la redacción y que, los que te acompañen en esta nueva aventura sean los becarios de otra práctica anterior me hace experimentar una especie de batiburrillo vital.

Llevo encadenando prácticas algo más de un año. Comencé en junio de 2010 y desde entonces no he parado. Muchas veces pienso ¿y para qué?. Hace algunos años, cuando los jóvenes estudiantes universitarios iniciaban prácticas en empresas lo hacían los últimos años de carrera en vistas de encontrar un puesto fijo, una vez finalizada las prácticas, en esa empresa que te había acogido en tu período de formación. Pero la desazón es tremenda cuando sabes que vas de práctica en práctica únicamente por el placer (que os aseguro, experimento) de aprender la técnica en un nuevo medio de comunicación. No existe esperanza. No existe ilusión. No existe posibilidad de colocación futura.


Lo cierto es que este sueño que hoy me ha acompañado hasta bien entrada la mañana, me ha intensificado esta sensación. Realmente me entristece... no sé si soy una buena periodista, probablemente en 5º de carrera y habiendo metido mi piececito en el mundillo en escasas 3 ocasiones no puedo considerarlo. Pero soy constante, responsable y trabajadora. Y mi mejor virtud: estoy llena de inquietudes.

Pero, ¿en qué marco se encuadran mis inquietudes? ¿Cómo dar rienda suelta a las aspiraciones de una generación perdida como la mía? No existe nada de lo anteriormente mencionado, ni siquiera se vislumbra la luz de cambio.

Y me encuentro a las puertas de comenzar la última fase de esta etapa que comencé hace ya casi 5 años, pero, sueños como el de hoy me incitan al abismo profesional. Y créanme, no será por elección propia.

domingo, 22 de mayo de 2011

De la mala organización a la mala imagen corporativa


Esta foto que ven no pertenece a ningún concierto. Sino a la cola de acceso al recinto donde se iban a celebrar los conciertos del Territorios Sevilla 2011.

Durante este fin de semana ha tenido lugar en Sevilla uno de los mayores eventos musicales del año: el festival Territorios Sevilla. Como tal, puede presumir de aunar diferentes estilos de música, contar con una cantera de artistas de calado incluso internacional, etc. Incluso cuenta con el privilegio de celebrarse en el histórico y mágico entorno del Monasterio de Santa María de las Cuevas en la Cartuja (actualmente Centro Andaluz de Arte Contemporáneo).
Pero precisamente ese emplazamiento incomparable hace del Territorios Sevilla uno de los festivales con peor acceso entre los distintos escenarios.

A lo largo de la jornada del viernes y del sábado (días en los que tiene lugar el festival) el tránsito de personas por el recinto era más que numeroso. La organización debería haber previsto tal masificación, pues se estimaba la asistencia de miles de personas.
Durante el transcurso del festival se pudo comprobar dicha masificación: aglomeraciones de personas en los accesos a los distintos escenarios de más de 10 minutos sin ningún tipo de movimiento aparente, ni hacia delante, ni hacia atrás. Si a eso le sumamos una mala iluminación o nula iluminación en algunos puntos del recinto y pasillos por los que no podían fluir más de 2 personas a la vez, el resultado es un entorno para la celebración de conciertos difícil e incluso peligroso.

Pero la problemática no reside únicamente en lo angosto de los accesos debido a la estructura original del Monasterio. El acceso al festival tenía lugar en plena calle Américo Vespuccio, la cuál estaba cortada al tráfico e incluso al transporte público. Esto suscitó diversos problemas para acceder al interior del parque tecnológico de la Cartuja (incluida la Facultad de Comunicación). Ese propio acceso hizo gala de una organización pésima. La apertura de puertas del viernes, por ejemplo, estimada hacia las 20:00 horas, no se produjo hasta las 20:45 horas. Lo que dio lugar a cuarenta y cinco minutos de personas conglomeradas en la calle mientras la seguridad del Festival les hacían avanzar lentamente y en masa para evitar carreras peligrosas. El calor acuciante en sí mismo era peligroso.
En otros momentos del festival, como el que se aprecia en la foto (tomada a las 22:40 horas del sábado) ese era el aspecto del acceso al festival (cuyas puertas habría abierto casi 3 horas antes). Una prueba más de la gran desorganización de la propia organización.

A las aglomeraciones anteriores podemos sumar las quejas de numerosas personas que se vieron imposibilitadas de abandonar el recinto antes de las doce de la noche del viernes para regularizar la situación. En caso de abandonar el recinto antes de dicha hora la persona perdía el derecho a volver a entrar y debía pagar de nuevo. La indignación fue general dado que prácticamente eso imposibilitaba abandonar el recinto dada cualquier emergencia sin perder el dinero que había costado la entrada. Igualmente, en ningún momento se había especificado en las cláusulas de las entradas compradas previamente esa limitación. En caso de querer salir, la seguridad del festival te sugerían hablar con la organización para reclamarlo, los cuales rechazaban oír las quejas manteniendo una actitud huidiza.

El resultado de todo esto que he relatado anteriormente no es más que un público insatisfecho por una mala organización del festival. Lo cual se traduce en una mala imagen del mismo, y finalmente, en el detrimento del festival como empresa o como corporación.
Es decir, el hecho de que la organización no atendiera adecuadamente las quejas, o que los accesos a los distintos escenarios estuviesen colapsados no hacen más que vender una mala imagen del festival (ya no sólo de la organización).

Para cualquier tiempo de empresa es fundamental la imagen que de ésta se ofrezca. Lo receptores últimos son los propios clientes de dicha empresa, por lo que, a todo lo sumado anteriormente es evidente que dichos consumidores han podido gestar una visión negativa del Festival como ente corporativo.

Una empresa ha de cuidar a sus usuarios desde la base: desde el producto que ofertan hasta el trato con el consumidor. De igual modo que la empresa ha de labrarse una imagen que sea cercana y ayude a que el propio cliente se identifique con lo que esa entidad le ofrece, debe existir una correlación entre empresa-producto-cliente que, como toda cadena comunicativa, no debe romperse en ningún momento o podría derivar en una pérdida del mensaje hacia su fin último (la venta).

Y las empresas de carácter general, al igual que las empresas informativas, siempre han de cuidar del aspecto social y ciudadano de las mismas. Es muy importante no romper el lazo con el individuo, ya sea a través de un medio de comunicación, o a través del trato cara a cara en los servicios prestados.

Servicios que, si bien se cumplieron de forma positiva en el aspecto musical del festival, dejaron insatisfechos a muchos de los asistentes en lo que respecta a la organización.

domingo, 15 de mayo de 2011

El espíritu emprendedor.

¿Qué es el espíritu emprendedor?
Desde mi punto de vista lo entiendo como esa actitud innata que tienen algunos individuos de iniciar un negocio a título personal. Entonces, en ese sentido, podríamos incluso afirmar que es algo inherente a la personalidad, al carácter de la propia persona.

Lo cierto es que en España no existe una cultura emprendedora como tal. Los jóvenes inician su etapa universitaria generalmente con la intención de encontrar trabajo al finalizar sus estudios. 'Encontrar' el trabajo, es decir, como una vacante disponible en una empresa ya creada.
Cuando pensamos en introducirnos en el mercado laboral solemos decir que no hay trabajo, que las empresas ya apenas ofertan puestos de trabajo y, en casos como el mundo de la comunicación, que está fatal, que hay mucho intrusismo y que cada día despiden a más y más periodistas.

Es posible que un cambio de percepción nos ayudara a cambiar también la tendencia. Mientras que salen cientos de periodistas a la calle con el despido bajo el brazo en los grandes grupos multimedia, hay otro fenómeno pionero en los últimos años: el fenómeno de la información periódica digital, el fenómeno blog, el freelance de la comunicación.

En estos tiempos de crisis parece consecuente el aumento del paro pero, ¿va la gente a leer menos periódicos o consumir menos televisión por estar en crisis?
Probablemente no. La demanda de información no decrecerá proporcionalmente con la curva económica, no lo creo. Lo que si veo factible es la búsqueda de nuevos canales más económicos para obtenerla. Así, al igual que las familias comienzan a comprar marcas blancas o a adquirir nuevas prendas de ropa tan solo en rebajas, la gente comenzará a buscar esos canales lowcost de información. Es decir, mientras la gente deja de gastar 1.20€ en ELPAÍS todos los días, gastará 1 h y 20 minutos (por ejemplo) en dar una vuelta por la red y consultar las cabeceras (digitales) de los distintos periódicos o consultar el google reader en busca de nuevas informaciones por parte de sus bloggers favoritos. Las páginas web de las distintas cadenas de televisión ya ofrecen una parrilla actualizada de programación televisiva on-line.

¿Significa esto que los medios están cambiando? Sí.
Pero además, se abre la puerta al tema con el que iniciaba el artículo: el espíritu emprendedor.
Por paradójico que pueda parecer, es posible que sea ahora, justo ahora, en tiempos de crisis, el mejor momento para iniciar nuevos negocios. Si no hay trabajo... ¿porqué no crearlo tu mismo?
Así se inicia una espiral del 'do it yourself' tan predominante en otros países de un desarrollo económico mucho mayor que, probablemente, ofrezca mejores resultados.

Pero claro, no es fácil sobrevivir en el mercado de manera autónoma. Por ello es necesaria la ayuda estatal a partir de subvenciones y apoyos a esos nuevos emprendedores. En la actualidad esas ayudas a las PYMES existen, por supuesto, pero probablemente son pocos los que se han lanzado a esta nueva tendencia. Lo más importante es, probablemente, una buena idea, y un nicho de mercado adecuado para desarrollarla.

Es ahora cuando entra en juego la interrelación entre esos medios tradicionales y afianzados y las nuevas alternativas de comunicación (como autónomos).
Por un lado tenemos a esos nuevos medios en estado de cambio continuo adaptándose al nuevo mercado. Por otro, las pequeñas iniciativas privadas con un capital inversor rozando el mínimo.
Ambos necesitan ganarse al lector fiel, ese público que entrará asiduamente en su dirección web.
Tal vez los factores predominantes sean algunos como la cercanía de la información, el enfoque y, sobre todo, la calidad del producto que ofrezca.

Por todo esto, todos podemos poseer ese espíritu emprendedor, porque al finalizar los estudios es posible que muchos estemos atrapados en esa burbuja del 'encontrar' trabajo. Por eso hoy en día las buenas ideas se premian con el éxito, mientras que las viejas fórmulas decaen hacia lo obsoleto.
Tal vez la solución a la crisis en nuestro campo profesional seamos nosotros mismos y nuestras ideas. Y nuestro espíritu emprendedor, por supuesto.

lunes, 25 de abril de 2011

Los croissants de La Campana

¿Existe un lugar más céntrico y lleno de bullicio que La Campana de Sevilla?

Es una plaza donde convergen tiendas de ropa, multinacionales de comida rápida, la propia pastelería de La Campana, e incluso bancos y otras entidades financieras.

Entre tanto ir y venir de gente, existe una pequeña arteria en este corazón sevillano que, aunque no todo el mundo acceda habitualmente, estoy segura que todos reconocen. Se trata de una pequeña callejuela, donde se encuentra el ‘Bar Tino’, calle Capataz Rafael Franco. Pero, no me voy a referir a ese bar. Me voy a referir a otra pastelería, una pequeña pastelería a la que la imponente La Campana le podía hacer sombra. Definitivamente la pequeña pastelería tuvo que darse por vencida.

No recuerdo el nombre de la pequeña pastelería, lo único cierto es que ahora no existe. En su lugar se encuentra un bar de copas de luces de neón rosa y paredes pintadas al estilo vintage.

A menudo acudía a la pequeña pastelería a disfrutar de uno de sus croissants de jamón york y queso, su auténtica especialidad. Periódicamente acudíamos a esa pastelería para disfrutar expresamente de ese dulce casero. Pero hace algunas semanas descubrimos que la pequeña pastelería cerró.

Probablemente son muchos los motivos que pueden llevar a un pequeño comercio, tradicional, casero, cercano, a la quiebra: desde la falta de ayudas por parte del Gobierno a las PYMES, a los gigantes comerciales fruto del capitalismo abierto a la entrada de mercados internacionales.

Probablemente aquellos croissants eran mucho más deliciosos que cualquier pastelito de bolsa que dispense una multinacional, o una máquina expendedora donde los productos han de refrigerarse constantemente para aguardar dentro de ese armario hasta que alguien los solicite a través de una moneda. Es obvio que la frescura, lo natural, lo saludable, en este tipo de comercio, está abocado a reducirse en comparación con aquellos croissants de La Campana.

Al comenzar el curso, estudiábamos el funcionamiento de las empresas como sistemas. Pero, cuando hablamos de empresas, las concebimos como el imperio de magnates trajeados con dominación en distintos mercados por todo el mundo. Pero también era empresario aquel señor que durante años decidió mantener abierta su pequeña pastelería en La Campana.

Probablemente el principal problema con el que se encontró este pequeño empresario fue el propio entorno general, en el que un contexto social y económico marcado por la crisis que nuestro país arrastra desde hace varios años no favorece en absoluto la supervivencia y la salida a flote de los negocios más débiles. Por otro lado, su entorno específico demuestra que la pequeña empresa no disponía tal vez de una cartera de clientes lo suficientemente extensa, o tal vez un apoyo financiero fuerte o, lo que es más probable, una mezcla de distintos factores que hace inviable e insostenible mantener abierto el negocio.

Ante la competencia de las grandes superficies, o de los productos de alta comercialización, es necesaria la adaptación al mercado de las distintas empresas para hacer frente, para situarse en lucha, a fin de sobrevivir en los mercados. El cierre de la pequeña pastelería, en contraste con la apertura del nuevo bar de copas, es un ejemplo claro de la tendencia y el futuro de las iniciativas emprendedoras actuales, y aún más allá: de cuál es el modelo de negocio que triunfa, y cuál el que se encuentra en declive y cómo esto es también un reflejo de cambio social. Y de hábitos y costumbres: del “café en el bar”, al “salir a tomar algo”.

Hay negocios que lo logran y sobreviven a partir de fórmulas frescas y originales, probablemente la clave de toda empresa emergente, pero también hay otros negocios que sobreviven por hegemonía, por estatus, por tradición… etc., como podría ser el caso de la pastelería La Campana, a pie de calle Sierpes.

En una misma plaza convergían tres tipos de comercialización de dulces y pasteles. Uno estaba protagonizado por esta pequeña pastelería de la que hablo, que representaría al pequeño empresario, probablemente de no más de 1 ó 2 trabajadores, localista. Aquí podríamos englobar también a La Campana, superviviente hasta la fecha de este tipo de negocios, aunque con un número de personal mayor.

Por otro lado tenemos la distribución de pasteles y otros dulces que podría hacer el quiosco de prensa y revistas (en el que también se venden productos de bollylandia, por ejemplo). Que se haría eco de un tipo de distribución de una empresa nacional, gran empresa que está presente en distintos modos de distribución.

Y, en último lugar, y probablemente de forma hegemónica, tenemos la cafetería Starbucks, negocio de nivel internacional inabarcable con más de una docena de miles de tiendas en todo el mundo.

En la actualidad, el público acude en función del perfil del mismo a una o a otra, es cierto. El público joven sin apenas recursos económicos comprará una “Qcaña” en el quiosco por 1€ aproximadamente. Universitarios y población madura joven pero con recursos acudirán a Sturbacks donde una cuenta menor de 5€ es complicado si se pretende hacer una merienda completa. La población más adulta, y los sevillanos del barrio, así como el público más tradicional acudirán a la pastelería de La Campana. El turismo por su parte estará divido entre Starbucks (debido a que es conocido por ellos dada su presencia en gran parte de países) y a la pastelería de La Campana, atraídos por la cultura y costumbre sevillana, esa que se han acercado a conocer.

Sea como fuere, lo cierto es que hoy en día se hace cada vez más difícil la convivencia entre los distintos tipos de empresas (pequeñas, mediana y grandes empresas). Algunas aguantan el tirón, otras en cambio, las más pequeñas, se ven obligadas a cerrar sus puertas, como ya lo hizo la pastelería con los mejores croissants de La Campana.

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Renovarse o morir? Renovarse.

Es inevitable, en términos recientes, referirnos a la actualidad más inmediata a lo que en materia de "el precio de la cultura se refiere". Este es un tema que se ha debatido durante años, especialmente a partir de la aparición de la Escuela de Frankfurt, quienes acuñaron el término "industria cultural". La cultura, como industria, universaliza y masifica a los individuos que, inconscientemente, son partícipes de aquello que les envuelve, de algo que entre todos construyen y dan forma. Lo que se conoce como "cultura" no es más que el fiel reflejo de aquello que somos y que se es. Una cultura, es una forma de vida, un hábito y una conducta, del mismo modo que puede serlo, y de hecho, lo es, aquellos productos creativos y personales que se exhiben en el mercado y se venden como cualquier otro tipo de mercancía más. Es aquí donde la cultura adquiere el carácter de 'producto'. Y es aquí donde entendemos y avanzamos en el concepto de "empresa" en estrecha relación con la cultura.

Es inevitable detenernos en una realidad aparente. Una realidad que muchos no terminan de aceptar y, en cambio otros piden a gritos: la industria cultural ha cambiado. Y este hecho se hace más que latente en coincidencia con la reciente aprobación de la conocida como 'Ley Sinde', o la disposición segunda de la Ley de Economía Sostenible.

A continuación cito el texto, así como las imágenes, del director Álex de la Iglesia durante la celebración de los Premios Goya de la Academia del cine español, la cuál presidía hasta esos instantes:



En él, como otros muchos sostienen, se hace hincapié en el hecho de que "algo" ha cambiado. Y ese algo no es más que la propia evolución social, y cultural, de los individuos.
Si la cultura es una empresa, debe reinventarse como tal. Porque ninguna empresa, de ningún tipo, se sostiene sin ofrecer creatividad e innovación. El cine, al igual que el resto de artes, debe ofrecer un producto interesante, debe ser reflejo de unos bienes y unos servicios bien delimitados. Que hagan a la empresa cultural diferenciarse del resto, y esto se consigue a través de la propia imagen que ésta ofrezca. Pero, ¿qué imagen ofrece al público una industria, como es la del cine español, que se niega a la evolución? ¿Que encadena y perpetúa los viejos esquemas aún a sabiendas de lo arcaico del sistema?

Partimos de un hecho claro: como toda empresa, no sólo encontramos la parte productiva de la misma (la que agruparía a los autores, véase cineastas, músicos, escritores...), también existe una parte administrativa, de gerencia. Este último sector lo forman entes externos a la producción cultural en sí misma. Se trata de un conglomerado mediático ajeno, y en paralelo, al producto en sí, que bien parece anclado y arraigado a unos viejos esquemas que, pese a resultar rentables durante años, en los últimos tiempo parece haber dejado de serlo.

Así, partimos de una disyuntiva de responsabilidades que atañerían a ambos ámbitos de la empresa cultural:

Por su parte, la producción, la creación cultural, debe reinventar sus formatos. Ofrecer esa 'innovación' y esa 'creatividad' de la que hablábamos antes para aportar experiencias nuevas al espectador que despierten su interés y atraiga a ese público cada vez más alejado de las salas, o de las tiendas de música.

Por otro lado, las empresas deben replantearse su tradicional sistema de rentabilidad de negociación y administración de los productos culturales. Debe tratar de encontrar nuevos sistemas de comercialización y venta, ya sea, desde el aspecto económico (su precio), los canales de distribución (Internet), etc.

Resulta muy reseñable la iniciativa de 'Unión Cine Ciudad' para el fomento de la asistencia a las salas. En el último año, ha puesto en un par de ocasiones en marcha la distribución de unos tickets, de regalo con la compra de la entrada, que podían contener premios de todo tipo. Pero, llama especialmente la atención el hecho de que, entre esos premios, uno de ellos era '2x1' en cine. Esta iniciativa no sólo es la excusa perfecta para acudir a menudo, sino además el reclamo necesario para ir al cine. "Por tan sólo 2 ó 3 euros puedo ver una película, ¿por qué no?"
Tal vez muchas más empresas, en este caso, una asociada a la producción audiovisual (ya que no produce cine en sí mismo, sino que lo distribuye) deberían replantearse el producto que ofrecen, a qué precio, en qué circunstancias, bajo qué condiciones, con qué limitaciones... etc. para sobrevivir a lo que califican de fin de la cultura.


La vida es cultura y, como tal, todos tenemos derecho a disfrutar y construirla como nosotros, la sociedad, estimemos oportuno construirla. Pero, también es cierto que somos nosotros los que conformamos las empresas (a nivel industrial, o a nivel familiar). Por ello, todos tenemos una responsabilidad de mantenerla y avivarla. Porque, la cultura, lejos de desaparecer como algunos sostienen, está muy viva, porque todos somos cultura.



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viernes, 14 de enero de 2011

Actualización

Mi segunda primera noticia.

Día 5 (14 - 01 - 2011): En directo desde la Plaza de España

Hoy me estrené en la locución informativa (porque de tertuliana ya estuve cuando era una mini-yo). Y ha sido una experiencia extraña. Gazapos mentales donde en una noticia de siniestralidad en las carreteras menciono a los controladores aéreos... Pero por lo demás, bien, un pequeño paso más. Y me entusiasma que hayan confiado en mí. El móvil no es un buen retransmisor acústico en las ondas.

jueves, 13 de enero de 2011

Memoria de cuatro días en la radio.

En estos cuatro primeros días en la radio he aprendido poco a poco cosas que, o bien antes nunca me había planteado (por ser un medio nuevo para mí), o bien no sabía cómo se hacían simplemente.
Allá va mi primera memoria de cuatro días en la radio!

Día 1 (10-01-2010): Tanteando el terreno.
Aunque consistió en una presentación más que una puesta en práctica de lo que van a ser las próximas jornadas de los siguientes tres meses conocí la situación y contexto de la emisora, de dónde surge y con qué finalidad nace. Limitaciones y libertades de una compañía pequeña pero 100% informativa, y una información que pretende buscar lo que otros tal vez desconocen.

Día 2 (11-01-2010): Frases cortas, números redondeados.
Auténtico primer día en mi labor radiofónica. Llamadas que no pude llegar a realizar por encontrarse ausentes mis interlocutores. Pero realizada mi primera 'croniquita'. ¿Tema? La fusión del BBK y cómo repercutía ésta en sus trabajadores. Primeras diferencias con la prensa en papel: frases cortas, no excederse en los datos y las cifras (porque al oído no se retienen), redondea siempre que puedas.

Día 3 (12-01-2010): Los primeros cortes.
Los primeros cortes a través de entrevistas telefónicas. Extraerlos para incluirlos en el informativo. ¿Temas? La pesca de la almadraba (y su problemática restricción como consecuencia del peligro de extinción del atún rojo) y la resolución de los acuerdos del BBK.
No usar los adverbios terminados en -mente!

Día 4 (13-01-2010): No me llevaron a la calle, fui sola.
Primer día que salía a cubrir radiofónicamente una noticia. Me dijeron el día anterior que iría acompañada, pero al final fui sola a un edificio de la Junta. Aprendí a conectar y utilizar la grabadora, conectar el micrófono a línea y atender las palabras de un consejero de la Junta. Moraleja: soy demasiado pequeña en este mundo de periodistas afianzados, debo parecer un bebé entre ellos. Extraer cortes de una entrevista sobre el programa 'Cualifica' y darle forma a una crónica. Presentar la iniciativa y el concurso de WWF para 'La Hora del Planeta'.



De todo se aprende, y aunque no sean los mejores tiempos para aprender más de lo estrictamente necesario, no puedo evitar no conformarme con lo básico. Espero estar en el camino correcto, sea o no a priori el más adecuado.





Volver a la radio después de 12 años. Es bonito.

martes, 30 de noviembre de 2010

El peine en la maraña.

Esta misma noche (a las 22:30), hace ahora aproximadamente una hora, hemos podido comprobar una de esas comidillas de todas las conversaciones que tendrán lugar mañana en el instituto, en el supermercado e incluso en el trabajo. No, no se trata de otra presentadora a la que se le ha visto el pecho, ni de (otra) nueva cara de Belén Esteban.

En esta ocasión el espacio protagonista ha sido Física o Química (y ojalá todos los que lo hayan visto haya sido de casualidad, y no por ser un fan aférrimo de esta FICCIÓN televisiva (porque las historias no pueden ser más surrealistas y poco representativas).

¡Un bucle! Algo tan sencillo como un bucle televisivo ha sido la causa de la citada expectación. Y no es para menos, si le sumamos que se ha producido en un primerísimo Prime Time, y con una de las series de televisión (por desgracia) con más audiencia de la parrilla televisiva...
Se ha tratado de una serie de cinco planos y estas frases:
- ¿Cuándo sabes si te cogen?
- Yo creo que tengo un pie dentro.
- ¿Y no te da pena dejar Madrid?
- Sí, me quemaría por dentro.
- He hablado con (...)

Esas frases han sido las protagonistas durante algo más de cinco minutos de la programación de Antena3 y de todos sus canales (Neox, Nova).
Algo que en un principio no llamaría la atención especialmente si no fuera por ser la cadena de la que se trata y de los medios que dispone para que cosas así no ocurran.
El caso es que ha ocurrido, muy bien. Y a menos de que seas uno de esos fans de la serie (y estés frustrado por haberte perdido tus maravillosos cinco minutos de irrealidad televisiva adolescente) no tiene mayor trascendencia que la propia burla de: jaja, ¿te has enterado de lo que pasó ayer en Antena3? Se comenta la anécdota y no hay más que decir.

Pero no, lo cierto a día de hoy es que no.
Indagando por Internet minutos después del suceso que acabo de comentar, poco más de un cuarto de hora más tarde, ya estaba el vídeo subido por tres usuarios diferentes a youtube. Y no sólo eso, sino que todos detallan cómo ha ocurrido, cuándo, y en qué circunstancias.
Unos tele-espectadores avispados, ¡sí señor! Pero además, una viva muestra del manejo de las nuevas tecnologías, y lo que es mejor, el papel informativo que jugamos todos a través de ellas.

Todos, de una forma u otra hemos sido reporteros durante el momento.
Twitter, foros, youtube... Por todos lados podía leer cómo la gente comentaba.
"¿qué está pasando con antena3?" "es sólo mi tele o antena3 se ha quedado pillado?"

La cuestión no es lo que ha pasado, sino cómo hemos vivido lo que ha pasado.
Y cómo ha pasado otras veces...

En mi búsqueda he encontrado numerosos vídeos subidos por usuarios particulares a youtube en los que se muestran casos similares al que ha ocurrido esta noche. Bucles, e incluso errores en sintonías o imágenes sin audio... etc. Todo tipo de pequeños gazapos que se cuelan en nuestras pantallas y que sólo algunos de nosotros llegamos a tiempo de filmarlos para la posteridad.
Una nueva tendencia del ser humano, que cuanto menos, convierte a cada individuo en testigo, y muchas veces juez, de nuestra propia realidad minuto a minuto.

Probablemente, ni lo de esta noche, ni esos otros casos sea algo de trascendencia sobrehumana, ni que cambiará el destino de nuestras vidas. Pero, ¿no es curioso cómo se difunde la información en nuestros días?

Sólo quería dejar constancia de mi fascinación ante la asombrosa capacidad para comunicar del hombre.
Y qué bonito es comunicar =)

domingo, 3 de octubre de 2010

El círculo (vicioso) de lo social.

Me siento asocial por culpa de las redes sociales. Sí, así. Asocial con 21 años y más de 300 amigos en Tuenti, o veinte y pico seguidores en twitter. ¿Y porqué? Por desaparecer del marco internauta durante tres semanas. He estado tres semanas de viaje fuera de España y con el mínimo acceso a Internet (una hora escasa y no más de dos o tres veces en semana).

Y así es la vida, desaparezco de Internet y es como si me hubiese tragado la Tierra. Ya no soy etiquetada a penas en fotos, y ya no recibo a menudo comentarios en el tablón, las menciones en Twitter se hacen inexistentes y Fotolog deja de guardarme la contraseña.

¿Y ahora qué puedo hacer? ¿Cuál es el camino a seguir?
Existen dos posibilidades:
Por un lado, podría continuar con mi existencia ermitaña en el gran amparo que ofrece Internet, desterrada y exiliada por la no aceptación social de ésta mi sociedad.
O, por otro lado, podría volver al falso reconocimiento colectivo que te ofrecen las redes sociales (trampas sociales más bien).

En tal caso de seguir con la primera opción, no volvería a recibir la felicitación de más un par de decenas de personas en mi próximo cumpleaños (pese a que la mayoría ni tan siquiera me saluden por la calle). Pero si optara por la segunda, podría volver a participar en todas las conversaciones y estaría 'en la onda', seguiría el 'mismo rollo' que los demás, hablaría 'el mismo idioma'.

Curiosa dicotomía esta, en la que el ser humano se ha convertido en un ser fundamentalmente social por encima de otros muchos aspectos. De hecho siempre el 'rarito' es aquel que no se relaciona. Bien, una vez asumido el importante componente social de la existencia humana podríamos plantearnos que no existimos si la sociedad no tiene constancia de nosotros. Puesto que vivimos en sociedad, todos aquellos que no formen parte de ella, que no se rigen por un patrón socio-cultural, ¿de qué están formados?. Leer un libro, ver una película o escuchar música es cultura y la cultura es sociedad, porque la sociedad genera una determinada cultura. Por lo tanto, ¿qué actividad realizaría una persona que vive al margen de la sociedad? No es acaso fundamental la comunicación entre los seres ya sea de forma directa o indirecta? Ya sabéis, la Escuela de Palo Alto y su "es imposible no comunicar".

Las interacciones sociales, según mi criterio, se producen en ámbitos multidireccionales, e incluso huyendo de la sociedad y de la cultura se actúa bajo una determinada "subcultura" y se crea una "subsociedad".

Por lo tanto, somos seres sociales, y las formulas de intercambio comunicacional se reinventan día a día: hoy se llama Facebook, pero mañana se llamará de otra determinada manera. El truco no está en huir de los canales que nos permiten la difusión en masa de actitudes y opiniones. No, la cuestión es adaptarlas a nuestro propio patrón de conducta. Adaptar tu perfil de Tuenti en tu auténtico perfil, no en el que las redes sociales configuren indirectamente y finalmente determinen tus acciones y actitudes.

¿Debo entonces continuar con el enclaustramiento 2.0?
La respuesta será mi propia conducta, y mi conducta se traducirá en acciones concretas. Al conjunto de todo eso, es a lo que llamo sociedad.


sábado, 10 de abril de 2010

Tercer plato

Ya son tres los platos que nos ha ofrecido el gallego Iván Ferreiro en su particular estreno (paulatino) de su quinto disco en solitario (cuarto, si exceptuamos la versión de Mentiroso Mentiroso en directo).
Hace escasos cinco días que pudimos disfrutar del que parece que será el primer single del 'Picnic Extraterrestre' que Iván prepara. "Paraísos perdidos" se titula la canción que el gallego subió a su canal de youtube, y nos introduce suavemente en un clima entre lo melancólico y lo esperanzador. Este primer plato del picnic gana cada vez más aceptación por mi parte a medida que van aumentando las escuchas. Son muchísimos los matices y muchísima la fuerza, aunque casi ahogada, que transmite esta canción.

Tan sólo dos días después, Iván saca a relucir la que hasta el momento es la canción más llena de rabia desde su último disco: Farenheit 451. Una canción que inevitablemente te hace sacar lo más profundo de ti y a pesar de su aparente tono suave y delicado acaba sacando todo eso que es necesario extraer de uno mismo. En este momento poco queda del inocente Iván al que habitualmente nos tiene acostumbrados, y este segundo plato del picnic se acaba convirtiendo en un auténtico grito de declaración de intenciones. Y personalmente, le ha quedado muy bien.
(Y digo esto, porque si no me gusta la letra, tendría guerra declarada).

Pero fue ayer, 9 de abril, cuando se presentó en primicia en el programa de Radio 3 "Hoy Empieza Todo" la que es hasta el momento la última canción del "Picnic Extraterrestre" de Iván. La canción se titula "Relamida" y se caracteriza por hacer una vez más sacar la voz más desgarrada del gallego. Una canción que te llena de positivismo, y que no duda en hacer un sutil juego de vocablos.

Hasta la fecha esto es todo lo que tenemos del nuevo álbum, y ansiosa me hallo de seguir descubriendo todos los ingredientes que Iván ha ido poniendo a cada uno de sus platos.
De momento, puedo decir que 'ésto' suena a Ferreiro, pero aún queda mucho por descubrir.
Veremos qué nos ofrece de cara al estreno del 15, 16 y 17 de abril en la Joy Eslava.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El silencio impuesto.

Llevo dos días pasando las mañanas prácticamente en silencio.
Y es que eso de levantarme más temprano que de costumbre (a las 11 aprox punto), y no tener prácticamente nada que hacer que requiera actividad física me es absolutamente extraño.

Al principio dices: '¡Oh, que bien, así podré reflexionar y poner en orden algunas cosas!'.
Después empiezas a pensar que está siendo un día raro.
Y al rato siguiente, ¡estas deseando que suene el maldito móvil para recordar cómo sonaba tu voz!

Y es que nunca he sido una persona callada. De hecho todos me acusan de que no me callo ni debajo del agua. Aunque bien es cierto que en la etapa más horrible de la vida, esa malévola adolescencia, me volví tan introvertida como el que más. Gracias doy de que fuese tan solo pasajera, y la verdad es que los demás también lo agradecen.

Y en estos días de silencio y calma poética he leído mucho, tal vez no tanto como quisiera, pero sí que he indagado un poco por esos periódicos digitales de los que siempre he sido muy reacia (los periódicos deben leerse en papel, pero hasta que los precios no bajen, los estudiantes como yo, poco más podemos hacer...).
Al escribir el título de este texto, lo he enlazado casi inconscientemente con una de esas informaciones que encontré en esas redacciones digitales.

Y es que en estos días, los de 'Google' han dicho "¡Basta ya!" y han decidido dejar de (auto)censurarse en Pekín. Es entonces cuando intento concebir un Internet con barreras y se me hace imposible. ¿Cómo vamos a poner redes al mar más grande del mundo?
Gracias a esta herramienta (que como todas las herramientas del mundo, no son buenas ni malas, sino dependiendo del uso que a éstas se le dé), ha supuesto la apertura absoluta a cantidades ingentes de información al alcance del usuario.
Yo, que empecé mis andaduras por estos barrios allá por enero de 2001, no soy capaz de imaginar realizar un trabajo, o buscar cualquier tipo de información, sin esta gran pecera que lo envuelve todo.
Es muy curioso observar cómo en estos nueve años de experiencia he visto evolucionar las tendencias en la red desde los primitivos chats, la mensajería instantánea, los primeros pasos de los blogs... y ¿cómo olvidar el imperio actual de las redes sociales?

Entonces intento imaginar el hecho de teclear en 'Google' cualquier información y que ésta me sea censurada simplemente porque no simpatice con las ideologías de mi Estado, o de mi región. Y no logro imaginar la impotencia tal que me supondría el sentir que hemos vuelto a los monasterios clericales en los que la información estaba reservada a determinadas élites.
Comprendo perfectamente que se limite la difusión de imágenes pornográficas, o aquellas que fomenten la pederastia, o incluso que inciten a la violencia más descarnada... Pero tal vez esas limitaciones deberían surgir desde la base, desde el control de todos esos portales que permiten la subida de contenido a la red, por ejemplo, y no a posteriori, cuando esa información ya es de libre circulación y queda en manos del individuo, que, sea más o menos bondadoso por naturaleza, debemos confiar en su libre elección.

Un asunto complicado que no soy capaz de delimitar, y que las horas de silencio me incitan a seguir reflexionándolo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Hablando de Tokio.

Hablando de Tokio, Haruki Murakami nos cuenta historias que van más allá de lo que se puede contar con palabras. Una única atmósfera, fría como ella sola, y sola y triste como una noche cerrada.

Se trata de 'Tokio Blues', novela que toma forma gracias a la inventiva de Haruki Murakami, y que es ya una obra clásica dentro de las tendencias más modernas.

De barrio en barrio, el autor nos sumerge en los años de juventud de Watanabe, un chico que más que vivir deambula por las calles de Tokio, vagando en busca de algo que no se sabe bien qué es.

La historia se articula en 4 grandes etapas, y en 4 personas diferentes, y cada una de ella da forma al protagonista que al final nos encontramos.
Naoko es el misterio, el conocimiento, el camino y la experimentación. Nagasawa es el desenfreno, la locura, la inteligencia y la arrogancia. Midori es la alegría, la vitalidad, la energía y la fuerza. Y Reiko es la sabiduría, la madurez, la templanza y la voz de la conciencia.

A través de cada uno de ellos Watanabe conoce las distintas fases del ánimo humano. Y el largo camino que éste supone hasta alcanzar la madurez.

En un principio, este protagonista aún adolescente, cree conocer más de lo que nunca llegará a conocer, pero todo se vendrá abajo rápidamente, cuando Naoko sale de su día a día (con uno de esos 'crac' que relata Reiko).

Impresionan esos capítulos finales, cuando Watanabe es un hombre, al que le pesa sobre los hombros todas las decepciones y las pérdidas. Y te entran ganas de llorar, aunque sea sólo por empatizar con lo vivido (y lo sufrido).

Hablando de Tokio, este libro bien podría introducirnos en un auténtico mundo literario, de esos que ya no se hacen, de esos que, de alguna manera, siempre se quedan.


TOKIO BLUES: NORWEGIAN WOOD, Haruki Murakami. Maxi Tusquets

viernes, 12 de febrero de 2010

Tarde de frío invernal

Helada hasta las trancas. Y es que no tengo otra forma de describir el frío que he pasado hoy.
Paradójico me parecía que tanto que dicen de Sevilla y su insoportable época estival, hoy a penas hacía cinco grados, cuya sensación térmica, estoy segura, era muchísimo inferior.

Pues eso, que tenía el frío ya no sólo metido en los huesos (de eso ya se encarga mi Cádiz), sino también en la piel, como apretada, como sufriendo.
Pues iba yo enfrascada en mi frío sin atender a nada más y acompañada por una bonita lluvia (de esas que te vuelven el paraguas y te dejan de mal humor). Estaba yo buscando desesperada un autobús que se apiadase de mi débil condición de peatón(a) sin documento válido para la conducción de vehículos clase B, que me llevase a la facultad a hacer mi último examen del cuatrimestre. Mi sorpresa se tornó en espanto al ver la casi media hora de futuro sufrimiento que me tocaba aguardar en esa inhóspita parada de autobús, cuya protección se reducía a un techo en el que se empezaba a aglomerar la gente (y muchos de éstos ya ni cabían).

¿Media hora de frío y lluvia a la intemperie y yo con examen de la Facultad en los próximos 15 minutos? No, no, no, no, no. Me dije.
Y me dispuse a coger un taxi. "¡Cuanto lujo, yendo a la facultad en taxi y todo!" pensé. Suerte que iba acompañada y podíamos pagar el trayecto entre todos, mi triste poder adquisitivo de estudiante en el exilio no me permite hacer uso de este privilegio a menudo (de hecho nunca).
Pero estaba muy claro que éste no iba a ser un buen día, ya que al poco de comenzar la carrera un coche nos tocó y pasamos algo más de 20 minutos dentro del coche mientras el taxista arreglaba los papeles con el otro señor. He de decir que en el tiempo que aguardábamos impacientes el regreso de nuestro conductor, el autobús que anteriormente rechazamos por tardar demasiado nos adelantó sobradamente. Las cosas que tiene la vida.

20 minutos interminables, que se subsanaron con un trayecto gratuito y una explicación breve (gracias a la comprensión de mi profesor) de lo acontecido que me permitió comenzar el examen con casi media hora de retraso.

Al salir del examen, frío. Otros 20 minutos perdidos en otra inhóspita parada de autobús (definitivamente debería tener un chófer que me llevase a donde quisiese y me esperase en la puerta, ilusa de mí). De camino a casa, frío. Y al llegar a casa, frío (no puede una ni poner el calefactor, que después llegan facturas astronómicas sólo por tratar de hacer más llevadero el invierno, pero ese es otro tema...)

Después me encaminé en tren a Cádiz, y al llegar, se acabó el frío. O al menos el frío de esta tarde, ya que el de aquí nos cala los huesos, pero 'es más nuestro'.

Nunca hubiese pensado que echaría en falta el frío húmedo de la bahía. De hecho nunca pensé que en Sevilla podría helarme tanto, pero el frío que hoy he pasado es digno de mención.


Noelia S.

domingo, 31 de enero de 2010

Lo más profundo

Hoy quiero subir una breve crítica que realicé para una práctica de la asignatura 'Redacción Periodística en Prensa'. En esta práctica debía comentar dos libros que (dentro de una determinada lista) se encontraba a nuestra elección.
Yo elegí 'Música para camaleones' de Truman Capote y 'Cabeza de Turco' de Gunter Wallraff. Los aconsejo enormemente.
Espero que les guste, o al menos consiga transmitir lo que ambos libros me hicieron sentir.

Lo más profundo

El dominio de la palabra es algo de lo que se presume (de forma involuntaria) en dos libros que pertenecen no sólo como grandes obras literarias, sino también como un logrado trabajo periodístico. Ambos libros pertenecen a autores de gran reconocimiento y considerados eminencias en el género. Ambos autores cuentan con una gran experiencia a sus espaldas. Y ambos hacen gala de una gran destreza comunicativa. Vamos a hablar de ‘Música para camaleones’ de Truman Capote y de ‘Cabeza de turco’ de Gunter Wallraff.

Uno es la última joya de Truman Capote ‘Música para camaleones’, que como bien dice el título funciona como una auténtica pieza musical en nuestros oídos. Segmentada en tres sutiles partes, cada una de ellas goza de una enorme autonomía que la diferencia de las anteriores, no sin establecer un imaginario lazo de unión que da forma a la melodiosa composición del libro.

‘Música para camaleones’ demuestra la ingeniosa capacidad de Capote para estructurar historias de individuos en desequilibrio, que rebosan de emociones a punto de estallar. Pero que carecen de final feliz, pues en sí mismo no son finales, sólo ventanas abiertas. Las historias breves no son más que pequeños episodios que Capote deja entrever de esos complejos personajes de ficción a los que perfila. Pero en ‘Música para camaleones’ no todas son historias irreales. Truman Capote también demuestra la maestría ya alcanzada en ‘A sangre fría’ al mezclar el periodismo de investigación con el género narrativo, dando forma a una novela corta que resulta sobrecogedora y cargada de tensión.

Una última parte de ‘conversaciones y retratos’ muestran al verdadero Capote en todo su esplendor. Su interacción picante y audaz no sólo con célebres figuras como Marilyn Monroe, sino también con personajes cotidianos, pero no por ello carentes de interés. Sorprende especialmente el diálogo consigo mismo que ejerce como colofón final a una obra sin desperdicio, amena y llena de buenas historias.

Gunter Wallraff escava en lo más profundo de la marginación racial y étnica en ‘Cabeza de Turco’. Un impresionante relato de un periodista, Wallraff, que deja atrás su vida como alemán cómodo en la República Federal para convertirse en ‘Ali’, un turco que parlotea el idioma de forma muy rústica pero que por el contrario no tiene conocimiento alguno del turco. Wallraff (siempre dentro de su piel de Ali) indaga en las mayores miserias que llegan a sufrir extranjeros como él, y especialmente los de nacionalidad turca, que son repudiados y tratados como animales (ciertamente se puede considerar un trato incluso inferior) por el simple hecho de no ser alemanes. Todos estos hechos tienen su marco en 1985, donde percibimos una sociedad alemana claramente estancada en ideales pasados y muy orgullosa de sí misma.

Ali llega a sufrir todo tipo de faltas de respeto, pero resulta impresionante la situación a la que se exponen sus compañeros de trabajo (extranjeros como él) con tal de llevar unos pocos marcos. Ali pone en peligro su salud, como lo hacen todos sus compañeros, y es de esta manera cómo desenmascara toda la ilegalidad existente en este tipo de trabajo. Manejando sustancias tóxicas, en ambientes irrespirables e incluso padeciendo altas cargas de radiación. Todo vale. Parecen condenados a ser considerados como ‘una especie inferior’. Rechazado por la inglesia, explotado por la multinacional ‘McDonald’s y ninguneado incluso afirmando que está apunto de morir. Para esa estancada sociedad alemana Ali no vale nada, porque su mayor defecto es ser turco.


Noelia S.

domingo, 24 de enero de 2010

Puro teatro (la cara B)

No me gusta que me interrumpan cuando escribo, ni cuando leo, ni cuando veo una película o una serie... (aunque por extraño que parezca no me inmuto si me interrumpen el sueño). Pero lo que sí que me molesta sobremanera es que ante el clásico aviso de 'desconecten sus teléfonos móviles' al inicio de cualquier espectáculo, siempre haya una persona (sino más...) que hace caso omiso a estas consideraciones.

En el punto álgido de 'Bodas de sangre', con una novia de manos ensangrentadas y una madre de blanco luto, en el mismo momento en el que se vacila entre el perdón, o la mayor de las lástimas, un teléfono suena. Un tono... dos tonos... y poco más allá del tercero la persona despistada (aunque lo suyo no es un despiste, lo suyo tiene delito) decide apagar su móvil. Después de hora y media desde el aviso inicial. Y pregunto: ¿tanto le costaba pulsar un pequeño botón que evitaría las miradas iracundas y la rotura absoluta de la magia del drama?

También no soporto que tras terminar la obra el primer comentario que oiga sea: ¿qué raro que no haya habido un descanso, no?. O que el chico sentado justo delante mía decida abandonar la sala (imagino que sus necesidades tendría) al poco de empezar la obra, para volver y provocar el típico revuelo de 'ay! déjame paso, perdone, uy, jijiji, ya estoy...'.

Al finalizar la obra me quedé callada un buen rato, reflexionando y siendo consciente de lo que había presenciado, de las dudas que aun conservaba y de las cuestiones que más me habían llamado la atención. Lo que comúnmente se llama reflexionar, o particularmente, lo que a mi me hace disfrutar de un espectáculo... No me considero una eminencia, ni ninguna entendedora de estas artes, de hecho mi total desconocimiento de determinados puntos de la trama me hizo sumirme en la mayor de las frustraciones y añadir a mi lista de tareas pendientes: 'Leer más teatro'. Pero trato de tener respeto, y de acudir a actos como éste con la mayor ilusión de aprender y disfrutar, y no de exhibirme. Señoras con sus pieles, desmesuradamente maquilladas para la ocasión y haciendo tributo continuo a las apariencias, como si eso fuese lo único que importara.

Por supuesto tampoco soporto que la cultura tenga precio, pero ese, es ya otro tema.

Puro teatro

El pasado miércoles 20 tuve la oportunidad de asistir a uno de los pases que el Centro Dramático Nacional ofreció en Sevilla de la obra 'Bodas de Sangre'. Este clásico lorquiano inauguraba así la nueva programación que el Teatro Central ofrece para la nueva temporada.
La obra resulta de un mezcla de fuerza, pasión y auténtico rigor interpretativo y de una explotación de los escasos recursos escénicos que, a una auténtica desconocedora de la dramaturgia de García Lorca le parecieron de lo más fascinante.

Un suelo de secano, resquebrajado y áspero como él solo. Un cielo nuboso y rozando el continuo atardecer. Y unas torretas de piedra seca que al abrirse y cerrarse producían la mayor de las angustias. Y en el centro, la viveza pura de quien se sumerge en lo más profundo de las pasiones humanas.

Dos horas sin desperdicio que si bien no hacen añorar un descanso, si que incitan a la desconfianza y la incertidumbre de que algo está a punto de romperse.

Telón que sube y que baja, y el público se desvive en vítores a unos actores que con (excesivo) acento andaluz se han llevado a los espectadores de calle.

Y es que ya lo decía mi profesora de Literatura, el CDN (Centro Dramático Nacional) es uno de los grandes culpables (y bendita sea su culpa) de que en España podamos disfrutar de un absoluto teatro de calidad.

sábado, 3 de octubre de 2009

Cristian Jiménez, el del famoso tema.

Dejo también un artículo que escribí en relación a Cristian Jiménez, 'Porta' y su famoso tema, el pasado 3 de octubre de 2008.


Debe resultar fácil y difícil a la vez aparecer en el universo musical de la forma más polémica posible: la sociedad criticando tus letras y el Instituto Nacional de la Mujer dispuesto a censurarte. Lo cierto es que la mayoría de la sociedad se quedó con el mensaje más directo, con el aspecto más superficial y polémico del asunto. Nadie estuvo dispuesto a analizar la letra, a comprender cada uno de sus argumentos. Nadie se dispuso a investigar sobre Porta, o ir más allá del famoso tema:



Aunque Porta ya tenía un nombre, ya se había hecho un hueco entre las voces más asociadas al género, al rap (aunque muchos insistan en considerar que no es rap propiamente dicho lo que este hombre hace), lo cierto es que la unica forma que logró llegar a todos los sectores fue a través de esta canción, esa en la que proclama las verdades (y mentiras) de la juventud, esas que a nadie le gusta oir, esas en la que se equivoca a la vez que se arriesga a manifestar su peculiar punto de vista.
Lo cierto es que a través de este escrito no pretendo hacer ningún tipo de promoción a favor ni en contra del famoso letrista, pero invito a aquellos que continúen leyendo a que mediten y se replanteen la causa y consecuencia del famoso tema.
¿Es la sociedad que estamos construyendo esa en la que queremos vivir? Si bien es cierto, y como decía la canción, las niñas (y los niños) hoy en día crecen más deprisa. Eso no quiere decir en absoluto que las niñas son todas unas guarras, pero, ¿realmente son niñas? Generalmente, se asocia la niñez con la etapa más cándida y dulce, en la que reina la inocencia, en la que damos vía libre a la imaginación. Personalmente considero que todo eso se ha ido desvaneciendo y reduciendo a las primeras edades.
No tiene sentido alguno responsabilizar la conducta de los niños de hoy en día a los propios niños. El culpable es el contexto, las situaciones e influencias que reciben de forma clara y evidente. Los medios de comunicación realizan su peor labor y se limitan a desinformar de la forma más directa posible.
Volviendo a Porta, poco después de salir a la luz el famoso tema, decidió responder con el siguiente tema:

http://www.youtube.com/watch?v=7prl7_kpnQU

En él en absoluto se retracta de lo dicho en el anterior, pero sí que hace una clara demostración de cuáles eran sus intenciones.
Porta se llama Cristian Jiménez, es un chico joven, que tal vez ha conocido la fama de una forma demasiado precoz, y que como todo rapero sólo pretende manifestar sus opiniones a través de las canciones. Esto no justifica en lo más mínimo que sus letras rocen lo denigrante en el trato con las mujeres, o que pueda llegar a resultar grosero en sus expresiones. Pero lo cierto es que al menos con estos dos temas nos invita a una reflexión. Y yo, lamento que el tema a tratar al llegar a la opinión pública se convirtiera en una crítica a sus formas y sus comentarios, en lugar de lo que tenía que haber sido:
1. ¿Es cierto lo que dice este chico?
2. Si lo es, ¿estamos actuando bien?
3. Si no lo es, ¿porqué existen este tipo de temas?
4. ¿Qué música ofrecemos a las nuevas generaciones? (Sea ésta más o menos comercial)
5. ¿Qué repercusión tiene los medios en los jóvenes?
¿Las tías son unas cerdas y los tíos unos guarros?
Yo creo que sencillamente, el mundo está loco.

El libro de la Selva.

Hoy quiero dejar un artículo que escribí el 16 de diciembre de 2007.

Bienvenidos al 'Libro de la Selva':

Si un día me despertara y descubriera que toda la basura que contenía en aquella caja ha desaparecido, me volvería a dormir. El motivo es claro, pues son muchos los que aún conservamos la capacidad crítica de aquello que es sano y saludable de lo que sólo nos aporta toxinas. Desgraciadamente, cada vez son más aquellos que reconocen la calidad gastronómica en los desperdicios incomestibles.
Vivimos en la era de la información, en esa maravillosa etapa de paso entre los métodos tradicionales y las nuevas tecnologías. Lo lamentable es que perdemos progresivamente la capacidad de análisis según se desarrollan estas innovadoras técnicas.
A grandes rasgos, la recepción de información resulta enriquecedora, pero no cuando esa información nos llega contaminada.
Un buen día algún directivo de alguna cadena o tal vez una mente maravillosa descubrió la gran fórmula de la televisión. Ésta consistía básicamente en abarcar lo máximo al menor coste posible.
Y así lo hicieron, decidieron llenar nuestras pantallas de esa valiosa cultura que nos rodea por completo en nuestros días y que según deseamos, pronto desaparezca.
Los programas de corazón son, vistos desde un punto de vista externo, espacios de “entretenimiento” cuya información, vana e insustancial, nos distrae evadiéndonos de los problemas de la realidad, sumiéndonos en otros considerablemente menos importantes de gente ajena a nuestra vida cotidiana.
El conflicto surge en el momento en el que adaptamos esos problemas como asuntos personales y adoptamos esos contenidos a nuestra vida diaria. Se podría afirmar que “la Pantoja” es de la familia, pues son muchos y muchas los que pasan más horas del día “sabiendo” de su vida que de la de su familia.
Pero aún no está todo perdido. Como mencionaba anteriormente aún quedan supervivientes de esta epidemia de desinformación enmascarada de asuntos importantes. Tal es el caso, que todos aquellos que sienten el más mínimo rechazo o incluso se sienten incapaces de soportar más de 5 minutos consumiendo tal basura, a distancia por supuesto, tienen el poder de cambiar la situación negando su apoyo a la emisión de tales programas. Resulta aún más frustrante cuando aquellos que consideran estos espacios televisivos nocivos los consumen igualmente pues creen que no existe alternativa y por lo tanto es normal y natural perder un tiempo valioso recibiendo información intrascendental.
¿Es realmente ésta la sociedad que deseamos? ¿Acaso no nos está transformando la actitud de cara al comportamiento que adquirimos día a día?
Es cierto que el poder de verosimilitud que se le concede a la televisión es enorme, por lo que tal poder se refleja en los aspectos cotidianos. Deberíamos, pues, cuidar nuestra televisión para así, del mismo modo, cuidar nuestra sociedad.

martes, 29 de septiembre de 2009

La creatividad.

Mi creatividad reside en las pequeñas cosas.
A la gente le motiva el olor de la hierba. A mi me fascina enfocar una mano, unos pies, unas mirada... dentro de un marco tan verde como la hierba.
La creatividad reside en las pequeñas cosas.
Caminar sola puede ser lo más aburrido del mundo, o la experiencia más fascinante que experimentes a lo largo del día.
La creatividad reside en las pequeñas cosas.
Mi querido semáforo en verde, señal de que 'hoy todo te va a ir bien', es la mayor satisfacción para un día gris.
La creatividad reside en las pequeñas cosas.
El olor a palomitas, y unas entradas de cine esperando en la cartera. Buscar tu butaca mientras guardas silencio para disfrutar también de los trailers, me hacen sentir muy bien.

A veces, la creatividad reside en las pequeñas cosas. Y para mí casi siempre es así.

He afirmado infinidad de veces tener una cámara, sin tenerla. Su mayor cualidad es la de hacer fotos directamente desde mi retina, sin necesidad de impresión en papel. Lo triste es que nunca soy capaz de reproducir dichas imágenes. Pero cuando estoy en la hierba tumbada, por sucia y en mal estado que está se encuentre. Lanzo las fotos más maravillosas que un poco de vegetación y un sol cálido y reluciente puede ofrecerme. La compañía es también fundamental. Selecciono con mi anillo mental milimétrico de enfoque las mejores escenas habidas y por haber.

Caminar sola representa mi anclaje a la vida que tanto he querido vivir aquí en Sevilla. Y que al fin disfruto. Son los momentos en los que creo discursos narrativos imposibles y maravillosos, que me enorgullecen, pero que olvido involuntariamente al llegar a casa. Y todo son lagunas. Contacto con mi propio yo, y siempre está disponible. Magnífico.

Cuando llevas prisa, y estás en medio de una concurrida avenida de una ciudad con un elevado tráfico, como es esta en la que estoy viviendo, Sevilla, encontrar un semáforo verde que te permita llegar a tiempo para llegar a coger el autobús, es de las mayores satisfacciones que puedo sentir en mi ir y venir. Un semáforo en verde significa vía libre. Implícitamente tengo en mi mano todo aquello que deseo. El problema es cuando éste repentinamente cambia a rojo, y las cosas vuelven a ser como antes.

El cine ha sido siempre mi hábitat natural, y lo cierto es que siempre he disfrutado de cada uno de los minutos que me ha proporcionado esa 'cápsula' mágica, de oscuridad y espectáculo a todo color. Ver los próximos estrenos, entrar de la mano de la persona que quieres, comprar un cartón de palomitas para dos, que ya empiezas a picotear incluso antes de entrar... Magnífico.

Estos son algunos de mis viajes de ida y vuelta. Y como digo, la creatividad reside en las pequeñas cosas.
Sólo he mencionado 4 de las muchísimas cosas que conforman mi pequeño mundo minimalista. Algunos dirían 'un mundo hecho a tu medida'. Yo prefiero llamarlo mi pequeña puerta a un universo de hechos fascinantes.

domingo, 20 de septiembre de 2009

La fuerza del alma.

A veces los problemas son menos problemas cuando deberían serlo más. Y a veces ocurre todo lo contrario.
La gracia de las cosas reside en el fin último que éstas posean.
No hay nada más doloroso que ver a un ser querido pasándolo mal. En cambio, hay miles y miles de 'seres queridos' que lo pasan mal y nos pasa totalmente desapercibido.
En este mundo de injusticias, desequilibrios y desigualdades, la verdadera razón de ser existe a un palmo de nuestro propio yo. Entre nuestras almas y la piel. Desgraciadamente, las cosas sólo son cosideradas problemas en la medida en la que éstas nos afectan.

Es curioso cómo podemos ver una escena tercermundista en algún medio de comunicación. Justo en ese momento nuestra respiración se corta durante un segundo, para convertirse acto seguido en una expresión más bien triste. Lo realmente triste es la facilidad que tenemos todos los seres humanos para reponernos. Estoy completamente segura de que ninguno de nosotros nos acordamos, 5 minutos después, de dicha escena. Ya no forma parte de nuestra realidad, mientras que esa realidad sigue muy presente en alguna parte del mundo.

Sin irnos más lejos, somos terriblemente capaces de consolar a un amigo, y estar varias horas después de fiesta, tomando unas copas o hablando de frivolidades. Hasta qué punto puede llegar el egoismo humano...

Pero es innegable cómo es capaz el hombre de conmocionarse y sentir una pena tan suya cuando de alguna forma u otra, ese aspecto toca su fibra más sensible.

Yo misma, nunca olvidaré cómo sentí durante semanas la perdida el pasado 20 de octubre de 2007 de uno de mis hasta entonces referentes periodísticos, Juan Antonio Cebrián. Aquella tristeza que sentí era bastante irracional se podría afirmar. Pero lo sentía como si fuese una parte de mi que perdía irremediablemente. Y es justo ahora, casi 2 años después, que vuelve a mi memoria y siento el gran vacío que dejó uno al que siempre consideraré maestro.

También es cierto que la cercanía de los hechos nos hace actuar de una u otra manera, y eso es innegable. Por ello quieres dar todo aquello que pueda hacer feliz a esa persona. Aunque tu te sientas vacío. A eso yo lo llamo la fuerza del alma.


Y ahora, tan sólo una cita: “Los grandes personajes saben que están llamados a permanecer en la Historia”